El futbol mexicano amaneció de luto. Este sábado se confirmó el fallecimiento de Manuel Lapuente Díaz, uno de los entrenadores más emblemáticos en la historia del balompié nacional, a los 81 años de edad.

Aunque no se han revelado las causas de su muerte, la noticia ha generado una ola de reacciones y homenajes en todo el país, especialmente entre jugadores, entrenadores y aficionados que reconocen su legado como uno de los más grandes del futbol mexicano.


De jugador destacado a estratega histórico

La carrera profesional de Lapuente comenzó como futbolista en los Rayados de Monterrey, pero alcanzó su madurez con Necaxa, Puebla y Atlas, además de vestir la camiseta de la Selección Mexicana, con la que disputó 13 partidos y anotó cinco goles.

Formó parte del equipo nacional que conquistó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1967, marcando el inicio de una vida dedicada al futbol.

Tras colgar los botines en 1976, inició una brillante trayectoria como entrenador, convirtiéndose en uno de los técnicos más respetados del país.


Campeón con Puebla, Necaxa y América

A lo largo de su carrera en los banquillos, Manuel Lapuente dirigió a clubes históricos como Puebla, Necaxa y América, dejando huella en cada institución.

  • Con Puebla, su ciudad natal, fue campeón en las temporadas 1982-83 y 1989-90.
  • Con Necaxa, vivió una época dorada en los años noventa, conquistando los títulos de 1994-95 y 1995-96.
  • Finalmente, con América, levantó su último campeonato en el Torneo Verano 2002, consolidándose como un técnico ganador, exigente y de fuerte carácter.

Su filosofía se basaba en la disciplina, la táctica y la formación de jugadores, factores que le ganaron el respeto de la afición y de sus dirigidos.


El líder del Tricolor en sus mejores años

Manuel Lapuente también dejó una huella imborrable al frente de la Selección Mexicana.

Dirigió al Tricolor en el Mundial de Francia 1998, donde México ofreció uno de sus mejores desempeños en la historia de la justa mundialista.

Además, conquistó dos de los títulos más recordados del futbol nacional: la Copa Oro 1998 y la Copa Confederaciones 1999, torneo en el que México venció 4-3 a Brasil en un Estadio Azteca lleno.

Ese triunfo lo consagró como un símbolo del futbol mexicano y referente de la dirección técnica nacional.


Legado y reconocimiento eterno

Con más de 600 partidos dirigidos en Primera División, Lapuente fue reconocido por su estilo frontal, liderazgo y capacidad para construir equipos sólidos y competitivos.

Jugadores, colegas y periodistas lo consideran un “maestro del futbol”, capaz de transformar grupos en planteles ganadores.

En años recientes, la Federación Mexicana de Futbol lo distinguió como Leyenda del Futbol Mexicano, un homenaje en vida por su enorme contribución al deporte.

Su fallecimiento marca el fin de una era, la de los entrenadores de temple, discurso fuerte y resultados incuestionables.

En Puebla, su tierra natal, y en cada club que dirigió, su nombre quedará grabado como sinónimo de trabajo, liderazgo y pasión.

Deja un comentario

Tendencias